Hábitos básicos para tus hijos

 Existen una serie de hábitos que, muchas veces, dejamos de lado hasta que ya son mayores. Hay incluso gente que a sus hijos adolescentes les hacen la cama, por lo que debemos tener en cuenta que, cuanto antes le enseñemos a un niño algo, antes lo pondrá en práctica y lo perfeccionará.

  • El orden

A partir del año, cuando el niño adquiere movilidad y desarrolla las principales habilidades motrices, debe aprender la importancia de mantener ordenadas sus cosas con el fin de conservarlas. Es normal que, entre el año y los dos años, la curiosidad empuje al niño a experimentar con juguetes y objetos y, por lo tanto, a romperlos o a tirarlos. Sin embargo, hay que enseñarle a valorar su entorno, no permitirle que destroce cosas de valor u objetos que pertenecen a los mayores, ni que haga garabatos sobre cualquier superficie. Esto no debe significar que no se le permita expresarse ni desarrollar sus propias capacidades, simplemente se trata de que aprenda a saber cómo, dónde, cuándo y hasta qué punto puede hacer las cosas. Es conveniente marcarle las zonas donde puede actuar libremente, y hacer que sea él mismo quien guarde y coloque sus juguetes en el lugar adecuado. Desde los 2 años, puede colaborar a ordenar sus juguetes ya los 3 puede empezar compartirlos.

  • La higiene

La adquisición de los primeros hábitos de higiene y cuidado personal debe producirse antes de los 3 años. De hecho, ya a partir de los 2 años, el niño empieza a mostrar su propia personalidad: quiere elegir piezas de ropa y empieza a demostrar sus propias preferencias. Hay que respetar sus gustos y ayudarle a vestirse, pero enseñarle que la ropa debe adecuarse al clima y a la situación. El baño es uno de los momentos en que el niño debe empezar a vivir la importancia de la higiene. El adulto debe supervisar al niño mientras se baña, pero también permitirle que participe de forma activa en su higiene. También, a partir de los 2 años, el pequeño ya puede acostumbrarse a ciertas normas higiénicas, como que antes de comer debe lavarse las manos, que hay que bañarse todos los días, e incluso puede empezar a acostumbrarse a cepillarse los dientes.

  • Respeto y compartición

Durante el primer año de vida, el niño depende por completo del adulto y está acostumbrado a ser el centro de atención. Por ello, es normal que durante la primera infancia sea egoísta y sólo vea a los otros niños como posibles rivales, especialmente si es el primer hijo o no tiene demasiado trato con otros niños de su edad. A partir de los 2 años, el niño puede empezar a compartir los juegos y las actividades con otros niños y aprender a disfrutar de la compañía de sus iguales. El contacto con los niños de la guardería, con otros hermanos o con otros niños del barrio o de la familia es necesario para que los pequeños aprendan a compartir los juegos y a respetar a los demás. Comprender, aunque sea intuitivamente, que no es el centro del universo permitirá al niño aprender a respetar a sus iguales. Es normal que en este período los niños se peleen por los juguetes, reclamen la atención del adulto, si éste está atendiendo a otro niño, o quieran ser los primeros. Sin embargo, aunque esto suponga alguna rabieta hay que acostumbrarlos a dejar los juguetes o a no ser siempre el único centro de atención.

Fuente: Equipo Superpadres
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