Consejos para estudiar

Cómo estudiar sin estudiar. (Santiago Moll)

Cómo estudiar sin estudiar

Estos últimos cursos académicos voy constatando como los alumnos tienen cada vez más dificultades a la hora de enfrentarse al estudio, sobre todo en edades tempranas. Como tutor he observado que muchos de mis alumnos no saben cómo enfrentarse a un examen, no saben cómo estudiar un tema, no saben cómo estudiar una lección. Se sienten perdidos y desorientados. Ellos mismo se confiesan incapaces de sentarse en su mesa de estudio con un libro o unos apuntes delante y empezar a estudiar el contenido que les ha mandado el profesor de un área. Cada vez más los alumnos tienen más dificultades de atención y concentración, les cuesta muchísimo centrarse en una sola actividad, porque en muchos casos el estudio no se concibe como algo mecánico.

Pues bien, ante estas dificultades, el artículo de hoy tiene la intención de enseñaros cómo estudiar sin estudiar, o lo que es lo mismo, intentar cambiar la concepción tradicional del estudio entendido como una actividad pasiva y monótona y adaptarla a unos alumnos con considerables problemas de atención y concentración. De lo que se trata es de que los alumnos estudien sin saber que estudian, de que aprendan a través de otros mecanismos que no pasen por estar horas y horas sentados frente a unos apuntes.

Cómo estudiar sin  estudiar

Imagen extraída de Shuttershock

Cómo estudiar sin pensar que estás estudiando.

  • Estudiar de pie. Si algo recuerdo de mi época de estudiante son las horas que pasé estudiando de pie. Lo cierto es que se trata de una forma de estudiar que cada vez recomiendo más a los alumnos y a las familias. El estar de pie rebaja la ansiedad que muchas veces provoca estar  sentado delante de unos apuntes. Es muy recomendable que el alumno esté unos minutos sentado para intentar retener la máxima información posible y luego se ponga de pie y, mientras va caminado, repase mentalmente aquello que se ha preparado durante el tiempo que ha permanecido sentado.
  • Cronometrarse. Otro de los problemas que sufren muchos alumnos a la hora de estudiar es la pésima gestión que hacen del tiempo. De ahí que sea tan importante que se exijan a sí mismos un tiempo limitado para aprenderse lo que sea preciso. En este sentido es muy útil utilizar un cronómetro -hoy en día muchos móviles lo llevan incorporado- para fijar el tiempo que necesito para aprenderme algo. El alumno debe cronometrar tanto el tiempo que necesita para estudiarse algo como el tiempo que necesita para demostrarse a sí mismo que se lo sabe. Se trata de ir fraccionando el tiempo de estudio para que de esta manera haya un tiempo para memorizar y otro tiempo para demostrar que has aprendido lo que has memorizado.
  • Usar una pizarra. Otro método muy útil para el estudio consiste en que los alumnos tengan en su casa una pequeña pizarra. Esta pizarra es un instrumento tremendamente útil porque les permite cambiar de rol y pasar de ser estudiantes a ser profesores. Algunos de mis alumnos están estudiando de esta forma y me han comentado que les funciona muy bien. Los alumnos copian en la pizarra los conceptos, definiciones, ejemplos a estudiar. Al escribirlos, lo que hacen es fijar las palabras en la memoria, es decir, trabajan la memoria visual. Pero además de trabajar la memoria visual hablan o recitan en voz alta la lección y ello también ayuda y mucho a fijar los contenidos. Además, cuando se hablan a sí mismos están explicando aquello que han entendido, en lugar de memorizarlo. Lograr que aprendan a explicar lo que han aprendido en lugar de memorizar lo que han aprendido, les permitirá retener lo aprendido durante más tiempo e impedirá que se bloqueen el día de una prueba o examen si no les viene a la cabeza alguna palabra de una definición, por ejemplo.
  • Hacer listas. No entraré en este capítulo sobre la importancia de subrayar las palabras clave de un texto o elaborar diferentes tipos de esquemas como los Esquemas de Cajas o los Esquemas de Columnas. Tanto subrayar como hacer esquemas es una magnífica forma de estudiar, si no la mejor, porque convertimos el estudio en algo mecanizado, en algo procedimental. Además tiene la ventaja de que son dos tipos de Técnicas de Estudio en las que el alumno es consciente de cuando empieza y de cuando acaba. Es por ello que la elaboración de listas, el ir escribiendo los conceptos y las palabras clave de la unidad es algo que podemos hacer de una forma mecanizada y repetitiva para que se nos vaya fijando poco a poco en la memoria. Para saber más sobre las palabras clave de un texto y el esquema como método de estudio recomiendo los artículos titulados Cómo enseñar a tus alumnos a encontrar las palabras clave de un texto y 7 beneficios que aporta el esquema en el estudio.
  • Hacer preguntas. Otro método que suele funcionar a los alumnos es hacerse preguntas sobre aquello que van aprendiendo. De lo que se trata es que las primeras preguntas que se hagan a ellos mismos sean preguntas cerradas, es decir, que se respondan con un sí o un no. Y a continuación pueden aumentar el nivel de dificultad y pasar a las preguntas abiertas. La respuesta a estas preguntas son las que le servirán para estudiar sin tener que memorizar. Es importante que las respuestas se escriban en un papel o se digan en voz alta para que también queden fijadas en la memoria.
  • Rendir cuentas. Siempre les digo a mis alumnos que no deben esperar el día de una prueba para demostrarse si han aprendido aquello que han estudiado. Es por ello que les recomiendo que una vez crean que han finalizado el estudio hagan que otra persona se convierta en su examinador. En este sentido la ayuda de padres y hermanos resulta tremendamente útil y no implica una inversión de tiempo por parte de las familias. Es el alumno el que realiza el estudio de forma individual y en solitario, pero creo que es francamente útil que el alumno rinda cuentas de lo que ha estudiado para una prueba a algún familiar. De esta forma sabrá si está o no preparado para la prueba o cuáles son sus puntos débiles en los que debe insistir.
  • Escribir para aprender. En aquellos alumnos con un déficit importante de atención es conveniente el uso de la escritura para el estudio. Al ser incapaces de estar frente a una hoja y aprendérsela, de lo que se trata es de que vayan copiando una y otra vez aquello que es pertinente del tema. La escritura convierte del estudio en una actividad mecánica, en una actividad pautada que permite aumentar la atención y la concentración y así trabajar de forma mecanizada la memoria visual.

Soy consciente de que la Escuela tal y como la entendemos hoy en día es algo más que memorizar definiciones y volcar conceptos en un papel. Pero creo que el estudio y la memoria son destrezas que los alumnos tarde o temprano deben ir adquiriendo porque forma parte de su proceso de enseñanza-aprendizaje. Y en este sentido los docentes creo que tenemos una enorme responsabilidad. Y en esa responsabilidad entra el hecho de que seamos capaces de enseñares métodos alternativos y que se adapten a su forma de ser y al mundo en el que les ha tocado vivir. Y es por ello que debemos invertir un tiempo, repito, invertir tiempo de nuestras asignaturas para que vayan adquiriendo estas destrezas que les permitan trabajar aspectos como el razonamiento, la memoria y el estudio.

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