La oratoria como asignatura

Acabo de leer el siguiente artículo del diario Abc, en el cual explican la importancia de incluir la oratoria en las aulas desde una edad bien temprana.

http://www.abc.es/familia-educacion/20140205/abci-oratoria-hablar-publico-201401301131.html#search=””

Todo ello me ha hecho reflexionar acerca de si los docentes podemos y debemos hacer “algo más” para evitar que nuestros alumnos acaben la educación primaria sin poder hablar en público. ¿Es posible incluir en nuestro día a día más técnicas que favorezcan la oratoria? Yo opino que sí.

A día de hoy, en educación infantil se potencian mucho las habilidades de expresión verbal, sobre todo en el aula de tres años, pero casi sin darnos cuenta, vamos dando paso a otras habilidades que creemos “mas importantes”, cuando en realidad tienen la misma importancia que la oratoria, como la lectura y la comprensión oral y escrita.

Desde que un alumno entra en el centro educativo, debe formarse en múltiples disciplinas, habilidades, competencias… y es nuestro deber favorecer el aprendizaje de todas ellas. Pero también en muchas ocasiones, tendemos a las clases magistrales y a la poca participación del alumnado por “ir más rápido”. En este punto debemos preguntarnos: ¿debemos acabar los libros, dar todos los temas planteados, mandar mil y un ejercicios solo para “llegar” donde consideramos que deben llegar nuestros alumnos? ¿No sería mejor que adquirieran los conocimientos de una manera más participativa? Y aquí volvemos al tema principal: la oratoria.

Desde infantil podemos empezar a trabajar en esto, fomentando día a día el habla y la escucha en nuestros alumnos. Podemos dedicar la primera media hora del día a que nos cuenten qué han hecho el fin de semana o la tarde anterior, o qué van a hacer el próximo día. Debemos plantear las rutinas de una manera participativa en las cuales nuestros alumnos sean quienes dirijan al resto, les indiquen qué deben mirar y fijarse, que utilicen ellos el calendario, etc. A medida que vayan avanzando y cambiando de curso, pueden salir a la pizarra a leer una palabra o frase, escribir una palabra y elegir a un compañero para que la lea, explicar un cuento que hayamos trabajado e incluso realizar pequeños trabajos de investigación que requieran una breve exposición.

Toda esta interacción facilitará que los alumnos aprendan a expresarse y pierdan el miedo a hablar delante de sus compañeros. Pero debemos tener en cuenta que si les corregimos de una forma brusca, les ridiculizamos delante de los demás o simplemente, les regañamos en ese momento, ningún alumno querrá salir a la pizarra a “exponerse” delante de los compañeros, porque habremos creado una sensación mala, de fracaso. Puede que estas palabras sean duras, pero debemos tener en cuenta que nuestros alumnos de infantil y primaria son especialmente sensibles al humor de su “seño o profe” y debemos analizar siempre mil veces cualquier palabra que vayamos a decir.

Por último, cuando nuestros alumnos pasen a primaria, no debemos dejar en el olvido todas estas habilidades adquiridas, que por desgracia es lo que pasa en muchos centros. Podemos coordinarnos con las tutoras de primaria para fomentar la participación activa en el aula, la exposición de trabajos, las opiniones, introducir el trabajo cooperativo e incluso fomentar las habilidades teatrales.

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